Tení cuidado, chinita
si vas a carnavaliar
que al cabo ´i nueve meses
nueva guagua has di cargar
(copla popular quebradeña)
El actual Carnaval en la Quebrada de Humahuaca y en la Puna no es mas que un reemplazo (adecuado al calendario occidental y con influencias católicas) de las antiguas fiestas de cosecha que realizaban los pueblos aborígenes.
Pensemos un poco en estos pueblos: dependían exclusivamente de lo que cosechaban (por esos tiempos no había Planes Sociales, ni ayudas solidarias, ni nada que te salve si no tenías que comer). El agricultor ponía sus semillas entre agosto y octubre, y a partir de allí era una constante incertidumbre: que lloviera lo suficiente (pero no en exceso), que no hubiera plagas, que no cayera granizo... Cuando, finalmente, se cosechaba, la comida estaba asegurada por un año: explotaba la alegría y comenzaba la fiesta (que traía aparejada otras connotaciones que comentaré mas adelante).
Con la llegada del catolicismo, estas fiestas comienzas a asociarse con el Carnaval (quizás por una similitud en las fechas). De esta manera, comienzan a regirse por calendario, aunque me comentaban algunos abuelos tilcareños ya fallecidos que hasta la década del '30 (aproximadamente... los tiempos históricos no tienen gran importancia por estos pagos) las fiestas se realizaban después de cosechar. En la actualidad, todavía se diferencia el "Carnaval del campo" (que se realiza en casas de familia, por invitación, asociado con la cosecha -que se realiza en forma colectiva- y la "señalada" de los animales, sin fecha fija y dependiendo de la madurez de los frutos) del "Carnaval del pueblo" (que se hace por calendario).
Hasta los ´30s o ´40s, todo el pueblo invitaba a todos los vecinos, organizándose por barrios y pasando casa por casa (o sea que todos iban a la casa de todos). Después de esa fecha, el aumento de la población, la aparición en el pueblo de "gente nueva" (muchos de ellos veraneantes jujeños, tucumanos y salteños que tenían sus casas de veraneo en Tilcara) y la asociación de esa "gente nueva" de la idea del Carnaval con los corsos ciudadanos, hace que se vayan incorporando disfrazados y comparsas (de neta influencia boliviana). Hasta ese momento, se carnavaleaba con las mejores ropas: traje (si lo tenían), rastra con monedas de plata, pañuelo al cuello y los caballos con las mejores monturas y arreos.
En resumen: lo que hoy vemos como algo tradicional (las comparsas) es una influencia cultural relativamente "nueva".
Si bien tiene sus "previas" (Carnavales "de Ablande" - neta excusa para la chupandina- y jueves de Ahijados, de Compadres y de Comadres anteriores al sábado de Desentierro), oficialmente el Carnaval dura nueve días, divididos en Carnaval Grande (Sábado, Domingo, Lunes y Martes) y Carnaval Chico (Viernes, Sábado y Domingo de Entierro), separados por el Miércoles de Ceniza y el Jueves, días en que teóricamente no se "carnavalea"... claro que de la teoría a la práctica hay un abismo enooooorme, ya que en los últimos años también se sale en esos días. Algunos continúan el otro Viernes, Sábado y Domingo en el llamado "Carnaval de Flores" y no faltan quienes, al otro fin de semana (Sábado y Domingo) hacen el "Carnaval de Remache". Obviamente, allí se tiene que terminar la joda porque ya tenemos la Semana Santa encima... y no podemos (o, mejor dicho, no debemos...) subir a ver la Virgen entalcados y llenos de papel picado y serpentinas.
Cada comparsa tiene su "mojón", que es una pequeña montañita artificial de piedras donde se "desentierra" el muñequito del Diablo que presidirá la fiesta. Es allí también donde se lo "entierra" o quema al finalizar el Carnaval. Por algunos comentarios de mis primeros tiempos tilcareños, es muy probable que antiguamente (supongo que las referencias eran a la época aborigen), lo que se desenterrara eran las momias de los antepasados (que desde debajo de la tierra contribuían a la fecundidad de los campos) para que celebren con nosotros, cosa que no me parece improbable para nada, ya que los incas tenían la costumbre de "sacar a pasear" sus momias durante el mes noviembre en la llamada "Ayamarkay Killa" (la "Luna de los muertos").
Algo que sorprende a los visitantes es que estas comparsas reciben invitaciones (a las que concurre cualquiera: comparseros, pobladores locales, turistas, etc. etc.) donde se toma (y a veces se come) totalmente gratis, hasta agotar las existencias de bebida (generalmente se sirve algo bastante indefinido llamado "saratoga"... donde se pone todo líquido con capacidad suficiente como para elevar a los cielos al transbordador Columbia, en proporciones variables según la existencias y la mano del preparador).
Es que, en la mentalidad andina, todos nuestros actos repercuten en el Cosmos y de allí nos vuelven (si hacemos cosas buenas nos vuelven cosas buenas, si hacemos cosas malas...). El Carnaval se caracteriza por la invitaciones (lo que supone abundancia... para que nos vuelva abundancia), la alegría (para que nos vuelva alegría...) y una marcada sexualidad (forma elegante -al decir de una amiga- que tengo para decir que es un co... ...ro y que tiene como finalidad -al menos en el origen de la fiesta- de que nos vuelva fertilidad y fecundidad a nuestros campos y rebaños).
Y lo de la sexualidad no es un dato menor: la tasa de nacimientos mas alta es (no por casualidad) nueve meses después Carnaval. Son comunes los "hijos del Carnaval"... que no tienen padre conocido (o responden: "fue un diablo", "creo que era de Abra Pampa el papá", "fueron tantos..." y cosas similares).
Lo que aparenta ser (especialmente a la vista de los extraños) una enorme fiesta es, en realidad, una celebración profundamente religiosa, donde hay un simbolismo que muchas veces no se comprende porque su significado se ha perdido en el tiempo. La costumbre de tirar harina (hoy reemplazada por el talco) es, también una muestra de abundancia y viene de la época pre-ferrocarril, donde en la Quebrada había abundantes trigales y cada pueblo tenía su molino. Otra muestra de abundancia relacionada con la cosecha son las plantas de maíz que se suelen llevar al frente de las comparsas a modo de bandera y las que se colocan en los frentes de las casas que reciben a las comparsas. Dicen que la costumbre de enharinarse o entalcarse la cara es para que el Diablo (que nos conoce en Carnaval con la cara blanca) no nos reconozca (con la cara "limpia") si nos busca durante el resto del año. Hay muchas otras asociaciones, pero la mayoría entra dentro de terrenos demasiado hipotéticos.
En la actualidad (aun para muchos lugareños) se vive el Carnaval simplemente como una joda mas: excusa perfecta para chupar, bailar y c...r. Se mezcla la cumbia con el cuarteto y van desapareciendo los antiguos valores simbólicos. Los "nenes de mamá" porteños vienen a participar de una fiesta que no entienden y los seudo-hippies vienen a vender pulseritas. Los disfraces ya no se queman al terminar la fiesta (obvias razones económicas) y los viejos sienten que la fiesta va perdiendo sentido... Lo único que permanece inalterable es el horror de las señoras de la "Liga de Madres" por las cosas que se hacen en el Carnaval (¿quizás porque recuerdan las cosas que ellas las hicieron en sus épocas carnavaleras...?).
TILCARA, Carnaval de 2010.



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