Estaba un periodista entrevistando a la Madre Teresa y le preguntó -a propósito de su misión en la India si no consideraba q toda su vida, todo su esfuerzo, toda su inteligencia no era demasiado desperdicio para ayudar a "tan poca gente q había con necesidades"... y ella lo miro y le dijo q por mas que fuera poca, el mar no es lo mismo si uno puede agregar una gota mas de agua, que siempre “poco” es mucho mas que “nada” El Impenetrable cubre una vasta zona de nuestro norte dentro de las provincias de Chaco, Formosa y Salta. Pero detrás de ese “nombre” se esconden distintas realidades. Parte del Impenetrable se promociona como lugar de turismo aventura, ideal para expediciones 4x4, con artesanos de la etnia wichi (entre otras) en poblados, con hoteles, restaurantes como para amenizar un paseo aventurero. Pero no nos confundamos… en el corazón más remoto de esas tierras se esconde una realidad muy cruda. De esas realidades que mejor hacer ojos ciegos porque duele, porque quizás no estemos listos para enfrentar, ya que hacerlo supone involucrarnos emocionalmente y adquirir un compromiso moral con los que allí moran. Es la tierra ancestral de los wichis (antes conocidos como matacos, nombre peyorativo que ya cayó en desuso), de los tobas y otras etnias. Así que cuando nos refiramos a los wichis en este contexto, lo hacemos en forma genérica, abarcativa. Quizás por la abundancia que les brindaba la naturaleza, como suele ocurrir, no evolucionaron a estadios más complejos que el de recolectores-cazadores. Allí quedaron. No es casualidad que las grandes civilizaciones hayan surgido allí donde la naturaleza no les era tan generosa. "Antes íbamos al monte que era como almacén de Dios, había mucha comida, alcanzaba para todos, no hacía falta platita." Pero a partir de 1870 empezaron a ser el blanco de los daños colaterales que trae aparejado el avance de lo que nosotros llamamos mundo civilizado, si…nuestro mundo! Pero no convirtamos esto en una clase de historia. Hoy por hoy, ese “almacén de Dios” ha desaparecido. Como hemos dicho, en las zonas más favorecidas se fundaron poblados; en otras, la tala del monte para conseguir más tierra para el sembrado, ha empujado a wichis y unos pocos criollos hacia la margen del río Bermejo, tierras despiadadas si las hay. Donde se sufren inviernos crudos y veranos de grandes inundaciones, donde ya no existe el monte que les daba sustento…solo un páramo barrido por las aguas, tierra infértil y traicionera. Estamos hablando, para que lo visualicen mejor, de la zona que rodea el límite tripartito entre Chaco, Formosa y Salta, donde ni aun los poblados aparecen en un mapa con su nombre propio. Es allí donde centramos nuestros esfuerzos y llevamos a cabo un relevamiento concienzudo, llegando a “censar” -por así decirlo- 14 escuelas, 6 puestos sanitarios, 3 poblados y caseríos sueltos. Todos los datos están a disposición de quien quiera interiorizarse más detalladamente. A modo de resumen podemos decir que muchas de las escuelas datan de 1997, y si bien en su exterior se observan vetustos paneles solares y hasta antenas de televisión satelital, todo eso es hoy una máscara que puede llegar a engañarnos. Desde hace más de 10 años las baterías no fueron repuestas, por ende no existe electricidad en ninguna de sus formas. Tampoco hay gas, salvo alguna que otra garrafa que algún maestro con vocación y empeño ha logrado conseguir. El agua –que por momentos es su mayor flagelo, dejándolos 2 metros bajo la creciente- no es potable. Las napas están contaminada con arsénico; se debe llevar agua con baldes desde el río, o recolectar agua de lluvia en recipientes improvisados. Sin electricidad, sin gas…su fuente de combustión es la leña! Pero como? Si ya hemos dicho que queda poco del monte que la provee? Y que hacen en verano, cuando la madera yace bajo el agua o está mojada por las lluvias? “La verdad que fue una experiencia nunca vivida…agridulce”, y así fue y así es. Porque la descripción de las condiciones de vida solo sirve para delinear lo que condiciona las vidas de los habitantes del lugar. Es la gente que allí vive la que te penetra en el alma, la que te deja clavada espinitas en el corazón. Agridulce…si. Los sentimientos se mezclan. Satisfacción al bajar la carga que es el producto de la ayuda que nos da tanta gente, y desazón cuando la carga se acaba y aun hay tanto, tanto para hacer, tantas necesidades por cubrir. Emoción ante las caritas que nunca se borran de nuestras mentes ni almas…caras tímidas, temerosas y desconfiadas al principio, con una sonrisa y una lagrimita al correr los minutos. Manos de chiquitos que cuesta estrechar, pero que cuando vencen el temor, se aferran a tu mano con todo el calorcito que tienen adentro y que se traduce en mimos que nos hacen con su dedito gordo, mimos que parecen decirte “No me dejes, no me olvides”. Es en ese momento que la alegría se mezcla con una sensación de impotencia, de frustración, porque nosotros nos vamos y ellos quedan nuevamente solos, con la esperanza de nuestro regreso. Lo mismo pasa con los adultos. Los lugareños aceptan en silencio y con sumisión un futuro que saben que será peor. Maestros sorprendidos por nuestra llegada, que al hacernos pasar al aula y remarcarle que no coincidía el número de bancos con los alumnos ‘declarados’, se les llenaban los ojos de lágrimas ya que le daba vergüenza mostrarnos el resto de la escuelita. Con sus propias manos había improvisado una suerte de aula con troncos de madera a manera de mobiliario para albergar a los más grandes, y había reducido su vivienda a un área de 4 x 2, para así –separado por una cortina- poder albergar a los alumnos de jardín de infantes. Un cacique que, valiéndose del interprete bilingüe (ya que pocos hablan castellano), nos pidió que le hiciéramos un certificado donde constate que dejamos ropa, alimentos y juguetes para que la “autoridad” no se los quite (aun no sabemos que llaman ellos ‘autoridad’). Dicen que son vagos, saben que no? Lo primero que nos pidieron fueron herramientas, que ellos no tienen ni dinero ni lugar donde adquirir, para poder retomar sus actividades artesanales. Un asistente sanitario al que al pasar a las corridas por falta de tiempo, le entregamos un paquete de medicamentos, nos dijo “Mmmm, por fin olor a remedio! Pero por favor, quédense un rato conmigo y yo les convido unos mates”. Y las anécdotas se acumulan y nos pesan en todo el cuerpo. Tanta distancia, tan difícil llegar, tanto abandono, tanto dolor. Por eso nos atrevemos a hacer una convocatoria. Todos tenemos la suerte de contar justo con el medio necesario para poder entrar… una 4x4, no importa marca ni los accesorios! Todos podemos ingeniárnosla para conseguir bolsita a bolsita, blister a blister lo que para los wichis es una esperanza de supervivencia. Muchos podemos aportar ideas para que –a largo plazo- lleguen a un ideal de auto sustentación. Pero no es nuestra intención crear una organización formal y que nos trague la burocracia. Ya existen instituciones de sobra que gritan a los cuatro vientos la gran ayuda dada, ayuda que nunca vimos en la región que recorrimos. Nuestra idea es convertirnos en una red informal y espontánea, alentados por un mismo ideal, donde una vez puedan viajar unos y otra vez, otros; así, casi sin quererlo, lograremos una continuidad. La realidad está planteada, la semilla de la inquietud ya está plantada…ahora la pelota está en la cancha de cada uno de nosotros! Desde el que dona un kilo de arroz y un blister de antibiótico, hasta el que se toma el tiempo de viajar al corazón del Impenetrable… todo es valioso en este emprendimiento, cuya voz tomó el nombre –quizás no muy acertado, pero si sentido- de Mundowichi. ![]() Articulos Relacionados Analisis de AGUA de una de las Escuelas del IMPENETRABLE Cartas de la comunidad WICHI |
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