TRAVESÍA AL CUSCO
Relatos del viaje
Capítulo 2

20 de Enero.
La vida en el altiplano no es nada fácil. Es un contexto duro, frío, con pocas expectativas y esperanzas, donde los caminos permanecen cortados muchas veces por semanas enteras. La geografía marca el pulso de las vidas, la cultura, los tiempos, las creencias.
Nuestra excursión debía partir a las 10.30 hs., pero recién salimos a las 12.30 hs. Éramos 7 personas. A los pocos km recorridos la Toyota Land Cruiser se descompuso (el maldito alternador). Volvimos a Uyuni y esperamos otra camioneta. A la media hora llega una con conductor totalmente borracho. No se le entendía lo que decía …. tuvimos que abrir las ventanillas porque el olor te ahogaba!
Fue una verdadera aventura 4x4, se mandaba por cualquier lado, vadeaba lagunas, cruzaba ríos y de paso se mandaba la parte y se divertía salpicando a la gente que caminaba o andaba en bicicleta. Llegamos a Colchani, un pueblito donde se venden artesanías y funciona un modesto pero interesante museo de sal.
Partimos luego para el salar, que está inundado en esta época del año formando un efecto óptico como de espejo. Alucinante. Difícil ver algo más hermoso en la naturaleza. Llegamos hasta el Hotel de Sal. Almorzamos de apuro y la comida estaba fría. Conocemos a dos británicos, padre e hijo que habían quedado varados por culpa de nuestro chofer que se los dejó olvidados un día allí. Nos piden que por favor los llevemos, así que terminamos siendo 9 personas a la vuelta. La camioneta venía hundida por el peso!. Pensamos disfrutar de un día libre de manejar y terminamos con una bronca tremenda!

21 de Enero.
Nos preparábamos para dejar Uyuni, y seguir hacia el norte. Debemos optar por estos caminos: Pulacayo-Potosí, Colchani-Río Mulato-Challapata ó Tambo Tambillo-Santiago de Huari-Challapata. Estas últimas dos opciones están impracticables puesto que en los últimos días no han llegado ni los micros de larga distancia. No queda otra que hacer el camino a Potosí, que es más largo pero el único que ofrece alguna garantía: pero ojo, hay dos ríos importantes que cruzar por su lecho, sin puentes, y siempre barro. Con Vero cruzamos los dedos y le metemos buena onda. A esta altura se nos acabó la nafta argentina y empezamos a echarle gasolina (80 octanos).
Ahora hay barro pero no está lloviendo, eso nos pone algo más tranquilos, pero siempre vamos controlando el funcionamiento del alternador. Pasamos Pulacayo, Tica-Tica (bellísimo pueblito) había unos brasileños con dos Land Rover Defender parados reabasteciéndose. Nos saludamos e intercambiamos información. Seguimos por Yura, Cuchagua, Killpani, y atacamos la Cordillera de Chichas (4600). El motor a pleno, con tramos en reductora, anduvo bárbaro. Luego pasamos por Porco, Visicsa, los dos ríos, y ya se nos venía la noche y comenzaba a llover otra vez, para variar.
La cosa se puso difícil 30 km antes de Potosí. Teníamos información de que íbamos a encontrar los últimos tramos con asfalto pero no fue así. Entramos en un camino de cornisa ascendente, con tormenta y de noche cerrada. Invoco a Viracocha, a Pachacutec y a la Negra Sosa. La zona es muy camionera cerca de Potosí: la ruta estaba en construcción y encima no se veía nada.
Hacía mucho frío al llegar a Potosí. Son las 22.30 y lo único abierto para cenar es un restaurant chino, otra noche de terror.

22 de Enero.
El motor ya regula que es un asco. La gasolina es veneno. Estamos a mucha altura y la Niva se apaga a cada rato. Las calles son muy empinadas y el freno de mano tampoco funciona. No me alcanzan los pies para manejar.
Salimos temprano para Oruro. Ahora la ruta es asfaltada. La última vez que pisamos asfalto fue en La Quiaca….
Lindo recorrido por la Ruta Nacional 1. Muchos valles y cadenas montañosas con grandes vistas. La Niva tose un poco pero aguanta, ¿estará asmática?.
Pasamos por el pueblo de Vilcapujio (célebre por la batalla homónima) y el museo de sitio.
En un momento del viaje vemos a nuestra izquierda el paso del tren a Oruro y filmamos un poquito. Nos aproximamos a un gran lago a nuestra izquierda y más adelante divisamos una ladera densamente urbanizada. Esta vez llegamos bastante temprano a Oruro.

23 de Enero.
Partimos de Oruro hacia La Paz. El panorama desde la ruta es muy triste. El fenómeno climático de "La Niña" instalado en el altiplano, está haciendo estragos. Llueve todos los días y los ríos se vuelven incontrolables, numerosos puentes son destruidos por el fenómeno y desde el gobierno Evo Morales pide a los países hermanos asistencia humanitaria y declara emergencia nacional. Tengo un ruido en la caja al poner la quinta marcha, espero no sea nada grave. Voy a hacerle una revisión a la Niva cuando lleguemos a La Paz…
Al acercarnos a La Paz se observa primero la cadena montañosa nevada y el cerro Inti Illimani coronando todo. Entramos primero a "El Alto", ciudad famosa por sus levantamientos populares y por derrocar a más de un gobierno. Entramos por la autopista y desde allí podemos ir apreciando un enorme hongo invertido. Hacia abajo está la gigantesca ciudad de La Paz. Avanzamos en espiral descendente y vamos entrando por los barrios periféricos que son los más humildes y que cuando se desencadenan tormentas muy fuertes, corren el riesgo de perder las viviendas por derrumbe.
La Paz impacta por su tamaño y por su forma de hoya gigantesca, pero sorprende más por su belleza.
El centro atesora muchas construcciones coloniales y mansiones del siglo XIX, iglesias lujosamente ornamentadas, fuentes, plazas, mucho barroco hispanoamericano. La feria artesanal es un capítulo aparte, donde se puede conseguir absolutamente de todo. Los mercados son muy atractivos e invitan a dar más de una vuelta.
El tránsito es caótico, anárquico, ellos solos lo entienden. Van muy rápido y no respetan los carriles. Los chicos colgados de los estribos de las numerosas combis vocean el destino del viaje. Siempre tocan bocina: para pasar, para avisar que un taxi está vacío, para apurar a otros, etc.
La Paz resume un poco la Bolivia altiplánica: es imperdible, es singular, es única, es bella, es majestuosa. Con mucho esfuerzo y estrés conseguimos un hotel cerca del Paseo del Prado (no teníamos ningún mapa), llamado "Madre Tierra".

24 de Enero.
Temprano partimos para el sitio arqueológico de Tiwanaku, en las afueras de La Paz. Otra vez desvío de la ruta porque el río se llevó un puente, doblar, empalmar más adelante y a seguir.
El conjunto arqueológico de Tiwanaku se encuentra con un porcentaje de excavación del 20%, sin embargo sorprenden las construcciones y el hecho de que fue una civilización muy anterior a la de los Incas. Su cosmovisión esta representada por tres dimensiones: la celestial, la terrenal y el inframundo. Estas mismas dimensiones se plasman en la arquitectura.

25 de Enero.
Recorrimos La Paz. Llevamos la Niva lastimada por tantas peripecias al taller oficial de Lada Bolivia. Le regulan las válvulas, le cambian los filtros de nafta, bajan la caja, revisan el rulemán de empuje y le ponen otro, cambian el rodamiento de la quinta, le ponen un guardabarro de goma, que había perdido por Uyuni. No tenemos mas que palabras de agradecimiento para el equipo lada. Conocemos el famoso estadio de fútbol donde "la pelota no dobla"

26 de Enero.
Partimos hacia Copacabana. Recién a las 15.30 hs. llevamos mucho apuro porque tenemos información de que la última balsa que cruza el Estrecho de Tiquina (Lago Titicaca) parte a las 17.30 hs.
Aceleramos lo más posible, el camino es muy sinuoso con muchos tramos de sube y baja y retomes en "U". Llegamos exactamente a las 17.30 hs. y tomamos la barcaza que al final no era la última. Respiramos aliviados mientras cargamos la Niva en el bote.
Las aguas del Estrecho son bastante tranquilas (mientras no haya tormenta) pero la Niva se bambolea peligrosamente y nosotros también.
20 minutos después estamos desembarcando y en 35 km más llegamos a la pintoresca ciudad de Copacabana.
Nos alojamos en un balconcito con vista al ruidoso carnaval y luego cenamos trucha y spaquettis. Afuera todo era diversión y fiesta.


27 de Enero.
Hicimos una excursión a la Isla del Sol (ida y vuelta en el día). Al volver, y viendo que nos quedan pocos días, decidimos levantar campamento y cruzar a Perú.
Hicimos los trámites sin ningún problema, pero, la Niva viajaría por todo Perú sin seguro. Cae la tarde y siempre lloviendo paramos en un pueblito llamado Juli.
Buscamos algo para tomar e ir al baño. En una casita una señora nos dice que tengamos mucho cuidado de seguir viaje de noche porque están asaltando mucho a turistas. Retomamos con mucho cuidado la ruta. Era una noche bien tormentosa (para variar). No paramos más hasta llegar a la Ciudad.

Continuará…


Rodolfo Farias
Niva 1.7
San Telmo - Bs. As.
Argentina





http://es.youtube.com/watch?v=418aQ-LdfGs






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